| Insistir en la necesidad de una alimentación sana no es una
obsesión patológica. Los terrenos fisiológicos son diferentes de una persona a
otra, aún cuando sean gemelos. Cada uno tiene sus preferencias alimenticias,
sus reacciones específicas y sus necesidades. Por tanto, el régimen alimenticio
debe variar en función de las condiciones específicas de cada uno. No existen
reglas estrictas y universales y como siempre la sabiduría no se encuentra en
los extremos, sino más bien en "el justo medio"… Asimismo, se debe
tener en cuenta la estación del año en la que nos encontramos para elegir los alimentos
al igual que es importante consumir los alimentos que crecen en nuestra tierra.
El ser humano se
nutre de aire, agua, luz, calor, verduras, frutas, carne, cereales, pescado,
productos lácteos y huevos. Es un error creer que comiendo diariamente un
filete con verduras hervidas conseguiremos una salud de hierro. Ayer, la mujer
ejercía su oficio de "primer médico
de la casa", cuidando la alimentación de su familia. Actualmente, como
consecuencia de la vida moderna y de la publicidad que influyen no sólo sobre
nuestros deseos sino también sobre nuestros gustos, la comida rápida ha
reemplazado los platos cariñosos de nuestras madres.
Tal vez, el ser del siglo
XXI se criará con leche artificial, crecerá con alimentos en tubos o pastillas
y morirá desvitalizado. Eso depende de nosotros…
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