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Actualmente, “el menor desvío, demasiada impulsividad, un débil
control sobre sus emociones, una cierta intolerancia frente a las frustraciones…"
hacen caer sobre la cabeza de los niños, en la sospecha de ser futuros agitadores públicos, cuando no
semillas de delincuente y ¿por qué no?, posibles terroristas. En consecuencia,
desde hace años, la hiperactividad reina en los Big Pharma y en los laboratorios de investigación. En los cuatro
rincones de los países industrializados, se ha corrido la voz... haciéndole la
boca agua a más de uno...
Se necesitan nuevas moléculas para apaciguar la
extraña agitación que corre como una epidemia entre los niños... Especialistas,
investigadores, pedopsiquiatras, químicos, médicos, periodistas, psicólogos,
educadores, patrocinadores, asociaciones tienen "tela que cortar"...
La hiperactividad infantil se ha convertido en el objeto de todas las
atenciones y codicias. ¿Quién crea a quien? Se ha abierto una nueva vía para la
obtención de créditos de investigación y claro, más uno tiene dinero, más
investiga. Sin embargo, ¿encuentra?... ¿Es la salud que crea el mercado? O ¿el
mercado que crea la enfermedad?
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